miércoles, 12 de enero de 2011

el ocaso de las peleas


Un extraño alivio pareciera comenzar a penetrar célula por célula
Dentro de mis huesos
Como una anestesia que calma lentamente mi desasosiego
Tibio,
Aun, más frío que caliente

Trato de recordar cuándo fue la primera, aunque debiera velar por encontrar la última,
Lejana
Pero no hay dónde acaba
Antes bien, nos acabamos nosotros
Y ellas… tal vez incluso sigan vivas y viviendo
Después de nosotros

Algo sé,
Que en un instante se secó la flor y la hoja juntas
Y volvió la hoja y la letra
¡Qué tragedia!
Pues como bien decía…
Sólo tengo la dicha de escribir cuando cae la luna



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