miércoles, 12 de enero de 2011

Me basta Dios

Me canso de ver gente besándose y exprimiéndose como si
fueran limones sobre taco. ¡Qué aburridos!
¿Por qué no se divierten como
nosotros, con la pasión de la risa y la inocencia? ¿Por qué no se enamoran
jalándose el cabello y haciéndose cosquillas? Parecen cerdos en el chiquero,
ja!
Dichosos nosotros que jugamos como niños, nos reímos de cada
tontería que hacemos y luego nos quedamos dormidos cabeza con cabeza; descubro entonces que de mejor manera supimos decirnos “te quiero”, sin
decirnos nada. 
Me basta que voltees cada tanto y gratuitamente me sonrías con abrigador cariño; dices tantas cosas con ese humilde regalo… Todo lo que ya nos declaramos, todo lo que sabemos que sentimos, me lo recuerdas en ese gesto tan sencillo y primitivo. Me basta de veras.
Me basta Dios, que me llena de amor para no dejarte ir, para que no haya cabida para ningún amigo después de ti.
Si fuéramos hermanos de carne, seríamos gemelos. Si fuéramos vecinos, jugaríamos juntos en la calle. Si estudiáramos en la misma escuela, compartiríamos el recreo. Si fuéramos compañeros de trabajo, comeríamos juntos. Si fuéramos empresarios, seríamos socios. Si fuéramos desconocidos, nos miraríamos y entenderíamos que necesitamos conocernos.

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