lunes, 31 de enero de 2011

Me obligas a escribirte


Me obligas a escribirte. Me quitaste mi último refugio y me lo das sólo con la concesión de que te escriba a ti; a ti y a nadie más. ¿Por qué te obsesionas tanto con la que menos te merece? ¿Por qué no me das fin y muerte?

¿Para qué me quieres seguir viendo llorar? Como estoy yo prisionera, así estarán las lágrimas detrás de mis ojos; no saldrán. Y si las dejo salir serán para placer mío, de nadie más.

Sigue apretando, sigue hundiéndome, sigue quitando. Tú que eres la vida misma, ¿podrás quitarme la mía también? Al menos entonces podría de verdad verte, conocerte. 

Si todo esto es tan inútil, ¿para qué seguir aquí? No puedo estar aquí desnuda, porque por gente como yo, esto desde hace tiempo dejó de ser el Edén.

miércoles, 19 de enero de 2011

Salir a escribir


Me gusta salir a caminar en tiempos difíciles

En noches frías y hostiles

En calles angostas de luces tenues

Llevando un paso lento porque no voy a ningún lado

Estoy en silencio

Sólo oigo mis tacones galopando en el pavimento

Lentos

Observo lo que me rodea

Hay más de lo que usualmente veo

Me ha vuelto la pasión de mirar revoques viejos

Paredes altas que se muestran firmes y constantes ante mi tránsito

Leo más de lo que creo

Salir a caminar es como si estuviera dialogando con el tiempo mismo

Tirando líneas en el aire

Levanto la vista y encuentro más estrellas

Algunos amos sacan a pasear a sus perros

Todo está quieto

Definitivamente, el silencio es el rey de la calle

Prestar atención es poder escribir

Salir a caminar… es como sentarse a escribir


sábado, 15 de enero de 2011

Esperanza contra esperanza


No sé qué sea, si una palabra tuya, si algún comentario ajeno; si algo que vea o imagine, pero que disuelva mi esperanza por completo y termine de convencerme que no fueron sino espejismos de un deseo vehemente que me dejaron en un desierto, engañada y posteriormente, abandonada, con la sed angustiosa que provoca una promesa rota, un sueño caduco; espectros de un pasado reciente, presente; futuro. Constante, ahora; es cierto, lo sigo viendo. No sé si ya salí o estoy en un trance disfrazado, en cada lugar que al paso, siento un poco de esa arena en mis zapatos. Sí, me fundo con la superación y el letargo, y todo se mezcla y termino sin saber de dónde vengo, a quien pertenezco; si el sedante es bueno o es malo. Busco en la decepción un consuelo, como quien busca en la misma muerte su sosiego, quien supera su dolor desde el otro lado del invierno; sólo que sigo en este frío infierno de talla ancha, sin cierre y de mangas largas cuyo final las manos nunca alcanzan; se estiran o se esconden sin esperanza. Eso quiero: esconderme sin esperanza detrás de una pequeña bermeja roca tiesa y pesada. No sé cómo lo hagas, si despierta o entre consejeros oníricos, si en su presencia o tras lunas igualmente cambiantes y kilómetros estrechos. Yo sólo quiero que me dé una amnesia saludable; que si el corazón se inmuta, me des dos ojos y un cerebro nuevos; que no espere un “quizá” perverso y poco valiente de soldados que ya cayeron.


miércoles, 12 de enero de 2011

Tal vez


Presumo que un halo de ingenuidad te confundió



Debes saber que ese “ni sí, ni no” no fue un “tal vez”


Sí, tal vez por eso, esas palabras no te hacían sentir mejor


Porque ese ”tal vez” era una forma menos humillante de decir “no”


Y en eso, no hay consolación




Aquel rincón no precisamente tocó su corazón


Su orgullo, su vergüenza, tal vez


Una forma de decir que no sin reconocer que estaba bebiendo de su misma poción


El enfado de romper promesas





Por eso no había descanso en tu corazón


¿Quién se decepciona en el camino de la negación a la probabilidad?


¿A quién le molesta una puerta abierta sino al que sabe que se va a cerrar?


En el fondo, tu alma


Siempre entendió el final.



La nueva música que quiero oír


No sé qué tiene de diferente pero este pesar no es un común transeúnte. Me controla. Me dice cómo caminar, a dónde dirigir la mirada, con qué intensidad debo respirar, cuándo y qué comer, hasta qué hora puedo dormir, cuándo es tiempo de irme a acostar, qué música escuchar.

Las canciones tristes son para acompañar esos dolores flacos y débiles. Este es robusto y difícil de amarrar. No necesita melodías invernales para salir a matar; no necesita motivaciones de letras despechadas, ajenas. No necesita ayuda para poderse externar. Este dolor es una explosión inminente que no querré desatar, una manada de yeguas salvajes a punto de romper el cerco.

La única música que quiero oír es la de la cotidianeidad. La pava chiflando sobre la hornalla, el tecleo de mis dedos, el timbre caribeño que pende en mi ventana, el aire que respeta mi paso, mi aliento cansado, el agua hervida cayendo sobre mi taza con triple té de tilo.

Cuánto más

.
Me pregunto cuánto dolor necesitarás ver en mí
..
Cuán humillada será necesario que esté
..
Para que me creas todo mi discurso de ayer
..
Cuán golpeada debo estar
..
Cuán bajo querrás verme
..
Para que veas que soy conciente
..
Que estoy en verdad arrepentida
..
Cuántas lágrimas serán suficientes
..
Para ti
..
Para llenar las huecos que te provoqué
..
Tal vez la cantidad que yo te hice derramar?
..
No olvides
..
Que llorábamos a la par
..
Me pregunto cuándo te habrás saciado
..
De dolor
..
De mi dolor
..
Y dónde estaremos para tú verlo
..
Me pregunto
..
Si mereceré una lágrima más tuya
..
El día que mi cuerpo
..
Descanse en un cementerio
.

Dr. House!

Creo que el sarcasmo es el mecanismo de defensa por el cual una persona depresiva piensa que su estado comienza a ser divertido…
Ahora entiendo el personaje de Dr. House.

Así que, celebra por lo que se fue y por lo que viene

“Así que, celebra por lo que se fue y por lo que viene”, dice sonriente la actriz del comercial. Diciembre 2010.
Ok, venga la fiesta que te fuiste, y venga la fiesta por si regresas.
Hay cosas que, por más biblia que uno tenga, las hormonas no permitirán “por un tiempo”: madurez.
Yo lo que quiero es que me llegue el día en que por fin entienda tu edad. Y te deje. Te suelte.
“Dicen que no nos llegamos a dar cuenta, o no nos empeñaremos en cambiar, hasta que el defecto no nos haga lo suficientemente desgraciados”, me dijo mi hermano.
Tal vez quiero que me odies; tal vez no soporto que me ignores. Mejor te provoco al desprecio y así, por lo menos, tengas un motivo para rechazarme; además de mis celos compulsivos. Oh… sí.
Creo que fui creada para ser un ser individual, solitario y… no; egoísta, no.
“Hay días que, de principio a fin, son feos”, dice la actriz de la serie. Hoy es uno de esos.
“¿Te digo una cosa? No voy a tener hijos”, prosigue la que interpreta a su hija. Y yo, no voy a tener esposo. Si quieres, seamos amigos; eso que nunca fuimos.
“No sé cómo pasó, pero sé lo que pasó”, dice el plomero.
Qué triste es tener la información equivocada. ¡A quién diablos le importa lo que pasó! Yo quisiera saber cómo pasó, para que no se repita. Lo que pasó, pasa siempre; ya me lo sé de memoria. Lo que aun no aprendo es cómo se gesta.
Ya quisiera que todo me valiera gorro, como a ti, y me olvide… de frases, promesas, cuadros ideales, lindos recuerdos, malos momentos, fechas, lugares, metros, metrobuses, todo; todo a la basura.
Y el día que vuelvas te diga: “Ah… sí… todo bien. Claro que te perdono… pero…”. Y sonrío comprometida (no contigo).
No sé cuándo sea, pero no fue cuando yo quería, ni será cuando tú quieras. No es venganza, es designio fuera de nuestro alcance.
En fin, te voy a extrañar.

Necesidades ficticias

Nos hemos vuelto dependientes y hemos resistido la inteligencia y la creatividad.
“Nos quedamos sin internet”, ha venido a ser la frase del luto moderno más cotidiana
Es la noticia obligada:
“Buenos días Nacho, ¿qué tal? Le comento que no tenemos internet.”
“Hola Mari, ¿cómo estás? Amm… no hay internet, eh… sip…”
Menos mal que aún conservamos la cortesía, aunque sea mecánica, de preguntar cómo están.

Nos paralizamos como ante el miedo y permanecemos inmóviles como ante un gigante.
Lo curioso es que nuestro temor proviene de algo que no está y no de un monstruo pegajoso con cara espantosa; es como un villano invisible.
Pensamos en todo lo que dejamos de hacer por motivo de su ausencia.
Olvidamos los libros, El libro, escribir, jugar, pensar.
Buscamos opciones salvavidas, pero perdimos algunos buenos hábitos:
Una agenda manual, un pequeño directorio junto al teléfono, algún documento importante, la respuesta de trabajo tan deseada.
¡Y ni hablar si se va la luz! Ese definitivamente sería nuestro fin; peor aun, si no guardamos la información anticipadamente. Y el colmo de todo este asunto, es que no se haya ido la luz, haber guardado toda la información a tiempo y perder el usb…
.
El que no me puedan encontrar a cualquier hora y en cualquier lugar, ni yo encontrar, es igualmente terrible. ¡Perdamos lo que sea menos el celular! Y sobre todo, porque no ayuda a nuestra impuntualidad.
Vale aclarar que hemos perdido el verdadero oído para escuchar.

Qué tragedia volvernos tan dependientes de cosas que, en algunos casos, ni podemos ver, y de ver, son elementos que no exceden el tamaño de nuestra propia mano.
Qué bueno sería que fuéramos igual de dependientes de Dios, a quien tampoco vemos, pero es sin duda más grande que nuestra propia cabeza.
.

No quiero olvidarme de mi error

No quiero olvidarme de lo que he hecho
Y pasar por alto tanto amor inmerecido
Quiero vivir con mi ceño angustiado
Y el corazón arrepentido
Y hablando por poesías de retraso
Encerrándome en mi baño cuando explote
Para lavarme con agua helada antes de salir
.
No me quites este dolor
Que cargo desde que me ha vuelto la razón
No me importará envejecer a prisa por llevar un semblante triste
¡Lo que sea a cambio de embellecer mi alma!
Y al final, el corazón alegre, hermoseará mi rostro
Lo que sea… por tener tu dulzura y comprensión
.
Ahora que lo pienso
Mi madre también tiene esa expresión
Quien me dijo “quítale la armadura y bájalo del caballo”
Aprende a amar su error
.
Aunque más bien quiero olvidarme del error ajeno
Pero nunca del dolor que he causado.

Me dejé llevar por el viento

No te prometeré una letra más
Y peco nuevamente al prometer que no prometeré
Mejor debiera decir: “intentaré no hacer promesas”
y la advertencia… “y si las hago, no las creas”
.
Bien haces en no confiar en mí
niña fluctuante llevada por cualquier viento
inconstante en todos mis caminos
espero, excepto el eterno
.
Yo no confié en ti por falta de decisión
y tú no confiaste en mí por destrucción
(mi destrucción)
construíste laboriosa y pacientemente un muro a nuestro alrededor
que destruí con palabras ponzoñosas sin temor
.
¡Cómo lamento tener lengua!
mejor me fuera cortarla y echarla de mí
¡antes que todo mi cuerpo se pierda!
.
Soy conciente de ruinas bajo mi autoría
En todo edificio aparece la placa en bronce de su labrador
el mío aparece, en cambio, en los escombros
ese fue mi proyecto
echarlo a perder todo
.
Lamento que ya sea muy tarde para decir lo siento
y decir “lo siento”, hasta me suena cómodo arrepentimiento
y es más fácil ofrecer disculpas que pedirlas
por temor a humillarnos sin mucho éxito
.
Escribo esto llorando
y no estoy en condiciones de afirmarlo
ni estás tú para saberlo
pero al menos Uno sabe que es cierto
que en verdad lo lamento
con profunda angustia y arrepentimiento
.
¡Por esto te ruego que me perdones!
y no sólo que conozcas mi remordimiento
porque ahora el cuerpo frío resiente
el dolor que te causé hace tan sólo horas atrás
.
Yo sé que Dios limpiaría mi maldad
pero no es sólo culpa este mi padecimiento
en verdad me duele haberte dolido
¡y me aborrezco!
porque he perdido el temor a Dios
y es por eso que te perdí el respeto
.
Desde estas piedras, donde tal vez las palabras de Dios cayeron
me encuentro lapidada por las consecuencias de mis locuras
tal vez esto he de necesitar para ver desde aquí si están esas promesas
que por la aflicción y la tibieza de mis decisiones nunca he creído
aunque al principio parecía gozosa, darles la bienvenida
.
Me dejé llevar por el viento
y te aseguro que esta vez me ha llevado muy lejos
Honestamente confieso que no hay nada bueno en mí que pueda darte
mis manos están vacías y además, sucias
y más injusta sería al tratar de acercarte, e inevitablemente, ensuciarte
.
Sé muy bien que el cronómetro se apagó
y que ahora ya no cuenta que te diga que te creo
y esto no es una promesa, es un hecho
y una realidad que no quise ver ni demostrar
por la furia que me encegueció e hizo hervir mi pecho
haciéndome y haciéndote creer, que lo que decía era cierto
Pero al final, aunque lo que dije no era cierto
lo cierto es que ya lo he dicho
y este engaño me llevó más lejos
.
Aborrezco también las palabras en mis dedos
que posiblemente tengan vestigios de putrefacto olor
y vale mencionar que soy una cobarde
pero más vale perro vivo
que león muerto.

Había una vez, Etiopía… …La Joya. Fin.

Un aplauso para los enamorados!
y un minuto de silencio en memoria de las víctimas.
Con los zapatos sumamente gastados, rotos, de andar entre las piedras donde cayó tu palabra
ando buscando tus promesas en alguna parte de mi corazón polvoso, caído y roto
Se lo merece… por ser tan engañoso
Ando pisoteando también el suyo y el tuyo mientras busco
Qué extraña forma de buscar la mía, amarrándome una venda a los ojos
Sigo caminando
veo pasar el tiempo
y el dinero…
¡Qué infortunio que siempre coincidan los colapsos emocionales con las resoluciones migratorias!
¿Cuántos pasos en total habré sumado desde el 27 de diciembre del 2007, hasta el día de hoy?
Y cuántas veces más no dejaré de desear regresar a mi casa, terrenal o celestial, ambas como destino de mi huída
Bien dicen de la muerte, “nos gusta el destino mas no el medio de transporte”.
De repente me encuentro dando vueltas en un lugar llamado Getsemaní, y es de noche
Veo a lo lejos un hombre angustiado y postrado en tierra, como de mi edad, rogando huir al igual que yo
Me acerco a ver, pensando que tal vez él pudiera ayudarme a escapar también.
Con la frente pegada a una roca, me dice:
“¿Viniste aquí esperando un milagro? Viniste al lugar equivocado… Aquí no hay milagros, sólo fuerzas para cargar tu cruz”.
Y miró hacia arriba, mientras hablaba con sus ojos y su boca temblorosa, bañados en lágrimas rojas.
Todo tiene su tiempo, y todo es hermoso a su tiempo
…algún tiempo.
Cuando llegue la alegría, será alegre en verdad
Cuando sea tiempo de llorar, también será hermoso llanto que conducirá a la paz
La promesa de Dios mañana o pasado se cumplirá
aunque el tal Ismael ya esté entre nosotros.
Lo segundo que aquel hombre me dijo, fue:
“En la mía, aparece tu nombre”.

“se terminó”?


Me demostraste, a tu manera, que te importo
Pones en la primera plana de tu periódico cada día
“Se terminó”
Bien
Veo que aun soy noticia para ti
No ves que mientras más sigas gritando que estoy muerta
Más seguirás manteniéndome con vida
Porque a los muertos
Tarde o temprano
Se los olvida

Lo que aun no termino de entender
Es si en verdad me amas
O soy uno más de tus caprichos
Y por qué mi aliento sigue siendo espeso
Será porque te amo?
O porque me amo a mí misma?

Y no te creo que no estés
Para qué te irías, si bien sabes que no te buscaré?
Tal y como al principio, no te buscaré
Sólo esperaré encontrarte
Otra vez



farewells in silence


will just walk out for a while to take some breath
for it´s hard for me to breathe
see..
how quickly it fade away
no farewells any more
but that draw a large good.. bye

and..
no echoes of your voice..
responding..
me..
see..

indifference disguised as prudence
is killing me
slow.. ly


you call me your friend
you say "i love you so"
you say you haven´t changed..
your mind

(i´m afraid it´s just a pity act from you)
will just walk out for a while to take some breath
to rest a little better
to rest..
to release you a little more




Escribiendo desde un cajón (Onésimo expresa su sentir desde la prisión)



Me fui. Me alejé de todo. Me reservé mi tiempo, mi espacio,
mi pequeño infierno. Lo estoy perdiendo todo, si es que ya no lo perdí
definitivamente.

Me siento encerrado a cuanta cosa ni soy
conciente. Sé que después me arrepentiré pero ahora no puedo ver, ni quiero.
Quiero deshacerme de todo, aunque a la vez lo lamento perder.

Pero me doy cuenta que estoy solo. Quiero estarlo, pero a la
vez me pudro, me deshago de mí mismo. No entiendo.

Estoy viviendo en una pensión, a pocos kilómetros de mi
ciudad, a escasas dos horas. Es lo más lejos que mi cartera me permitió llegar.
Ya casi no tengo dinero, y dejé allí muchas deudas. Mi currículum por ahora no
ha convencido a nadie; nunca he trabajado y del lugar en el que me postulé no
me han llamado.

El dinero ya casi se me acaba pero no voy a volver; eso no,
y menos en estas condiciones. Les voy a demostrar que aunque duerma debajo de
un puente y coma sobras, no volveré con el rabo entre las piernas. Que prefiero
morir solo, y sin causarles ningún problema. Si me va bien, tampoco se
enterarán; o sí, mejor sí, para que vean que no fui tan idiota como ellos
pensaban.

Aquí hace frío, el lugar es hostil. No hay gas y la verdad
tampoco es muy seguro. Me estoy enfermando.. de mí mismo, creo.

Ya ha de haberse enterado todo el mundo de mi acto de
rebeldía e inmadurez, de que resulté la oveja negra y no ser lo que parecía
ser. Han de decir miles de cosas de mí, hasta las que ni saben. No me importa.
Moriremos todos, ellos y yo, en la ignorancia.

Pero ella… mi alma… mi sueño… mi descanso y mi furia, mi dulzura
y mi sabor agrio, lo mejor y lo peor de mí, la flor más hermosa, que ya se
marchita más a prisa que mi orgullo. La extraño. La extraño mucho. Y la pierdo,
la pierdo cada vez más. En este momento ha de aborrecerme, ha de estar
llorando, furiosa, triste. No sé bien cómo esté, pero sé que no está bien; y yo
soy el culpable.   

La pierdo, la perdí, porque se cansó y no la culpo. Yo la
alejé, la desgasté y la absorbí hasta dejarla vacía de amor. Ahora ha de estar
tratando de olvidarme, pensando en cómo alejarse más de mí, aunque ya estemos
lejos. Me temo no volverla a ver nunca más.

Cada día deseo no amanecer, que Dios me perdone y me lleve
más lejos aun; a su presencia. ¿Por qué no morí en el momento del golpe en mi
cabeza? No entiendo. Nada entiendo. Sólo deseo descansar, y aquí y así, no sé
que tanto pueda. Me pregunto qué será del día de mañana, de mi madre, de mi
amada, de mis amigos. Dónde estarán, si estarán y cómo. No lo sé. Espero sigan
allí cuando regrese, y no me digan nada… o simplemente me digan: “Vuelve a
empezar”.




te me fuiste de las manos

te me fuiste de las manos
así como se escapa el agua de entre los dedos
y ahora te fuiste para siempre
y en lugar de "adiós" lo último que dijiste fue "ya olvídalo"
y desapareciste
qué tanto olvido?
olvido las heridas?
o mejor las alegrías?
sí, mejor las alegrías
porque las otras me sirven de excusa para entender este momento

me pregunto si volverás a decir algo en las próximas horas
seguramente sí, y yo no lo oiré
ni tu madre
ni me lo dirán
o tal vez enmudezcas para siempre
a mí me da igual
temo que nunca más lo sabré
ni te sabré

te fuiste, te escapaste
huiste de todos y de mí
que era en verdad lo que más te perturbaba
mi desamor e incomprensión

ojelá vuelvas
y cuando vengas hasta aquí, ya no encuentres este lugar
ni me encuentres a mí
ni encuentres nada de lo que había
ni los torniquetes de las estación Etiopía
para que puedas dormir en paz
creyendo que fui yo la única que rompió promesas

te hablaría como escribiría
pero dices que sólo sé agrandar heridas
pierde cuidado, no haré más praxis en cirugía 
de ahora en más me dedicaré a escribir
pues otra vez cayó la luna



no hay otro nombre

Quienes tienen nombres largos son comunmente miembros de la realeza europea: reyes, príncipes e infantes más conocidos tienen nombres larguísimos, claro, que casi nadie se los conoce…

Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias.

Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón.

Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Cipriano de la Santísima Trinidad Clito Ruiz y Picasso… 

pfff… me cansé de sólo leerlos…

Trato de entender el motivo de nombres tan largos, cuando "no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en que podamos ser salvos". 

Jesucristo.

get married with yourself


if i could just let behind all those lessons waiting to be given…
i know, i already know that we are not the same we used to be. 
you may be just tired, and i may be tired too. 
but there are no longer lessons… for you. 

i just read every letter you wrote.
it seems like if you crashed down unto the floor very suddenly
and lost your memory… of what you ever wanted.

get married with your self.
you love your character more than me.
you give flowers to your angry
and hug your pride like if it was a beatiful young lady. 

please don´t be sad…
get married with your self. 
we change but we don´t change.
let´s guard the lessons for ourselves…



el ocaso de las peleas


Un extraño alivio pareciera comenzar a penetrar célula por célula
Dentro de mis huesos
Como una anestesia que calma lentamente mi desasosiego
Tibio,
Aun, más frío que caliente

Trato de recordar cuándo fue la primera, aunque debiera velar por encontrar la última,
Lejana
Pero no hay dónde acaba
Antes bien, nos acabamos nosotros
Y ellas… tal vez incluso sigan vivas y viviendo
Después de nosotros

Algo sé,
Que en un instante se secó la flor y la hoja juntas
Y volvió la hoja y la letra
¡Qué tragedia!
Pues como bien decía…
Sólo tengo la dicha de escribir cuando cae la luna



una noche prolongada

Ya no hay confesiones de rutina
De la cena que nos cayó pesada, del sueño interrumpido por
mosquitos, del dolor en el pecho,

El del corazón y en el corazón
Sólo hay una exhalación humedecida
Como una pausa en la discusión

Una noche prolongada
Que se presenta presumida mostrándonos cuán larga puede ser
Cuando no se puede uno dormir
Porque el llanto escondido detrás del rostro amenaza todo el
tiempo con salir…

…Solo
O con algunas vagas palabras típicas

Qué triste giro
Qué triste historia
Qué triste hubiere sido no haberlo probado
Y qué angustioso es hoy haberlo gustado,
Ahora…
En este momento todo me sabe amargo
Todo tú
Toda yo
Esas palabras y la Palabra,
También eso y todo lo otro
Sumado a aquello que también estaba
Todo

Es de madrugada y sigo en mi refugio,
Despierta
Cansada
Pensante y divorciada de mil promesas
Juntando en una canasta espigas y cardos
Para que también eso, espero,
Lo queme Dios

Galimatía

A veces es una mezcla de confusión y frío otoñal
A veces, desearía no haber aprendido nada o más
Gozar de tu bondad en la ignorancia de la letra
A veces también necesito ver ese cuadro sepia de profunda
calidez
Sólo veo pensamientos fugaces, palabras flotantes
Necesito un silencio y una vuelta de página

Se mezclan mi confianza con mi astucia, y no sé más
Quisiera que este otoño no acabara jamás
O más bien, pudiera comenzar

Sólo veo lo que no está

Yo he visto la misericordia que tienes

Yo he visto la misericordia que tienes con gente ignorante
Que no pagas conforme a la madurez espiritual ni a sus
conocimientos, sino a tu compasión
Te vi tender la mano a gente que al final nunca te buscó y a
gente que sólo te usó
También he visto tu misericordia con los que no tienen
misericordia
Y la he visto permanecer a través del tiempo, mientras
crecían y aprendían, a través de los años, los siglos y las generaciones

Constante y abundante
Te he visto callar de amor por aquellos que no se cansan de
hablar 
Tú no tienes por qué darte a entender ni nadie preguntar, pero
en tu misericordia, te haces entender
Tú no tienes por qué comprobar que viniste a este mundo,
moriste y resucitaste, pero sin embargo, has demostrado algo que sólo se ve por
fe
Tú no tienes por qué dar evidencias científicas de tu creación,
de un mar abierto, de un
diluvio… más en tu bondad, aun también has creado vidas,
abierto corazones, y llovido en la sequedad de las almas
Yo he visto la misericordia que has tenido con los que juegan
a ser cristianos, con los de poca memoria y con los confiados
Te he visto haciéndoles caer y tropezar para tú cargarlos y
hacerles recordar; para salvarlos de su soberbia e incomprensión
Yo he visto cómo tú has concedido aun lo malo, no para daño
sino para aquellos caprichosos que
sólo te ven amoroso por tu dádiva,
He visto tu misericordia con el enfermo a causa de su
pecado, que en tu gran compasión has librado aun de sus muchas consecuencias
Yo lo he visto, no me lo han contado

Yo he visto la misericordia que has tenido conmigo

nos amamos demasiado

Nos amamos demasiado

Cuando lloramos con angustia inexplicable la partida del
amado
Cuando somos lastimados
Que nos duele y no nos gusta dolernos tanto
Nos cuidamos y acariciamos
Buscando el consuelo en algún lado
Donde sea, pero evitar el dolor
Porque nos amamos demasiado
Por eso nos molestamos; también nos enojamos

Nos amamos demasiado

Tratamos de escondernos si algo nos avergüenza
Nos buscamos ante todos, en las fotografías
Nos esmeramos por obtener la mejor calificación
Y la mascota que más nos quiera
Y aun, por alcanzar la eterna salvación

Si enfermamos, tomamos medicina
Nos tomamos con vehemencia un dedo cuando se quema
¿Y cuando se quema la mano de un hermano?

Nos amamos tanto
Que aun consideramos el suicidio
Pensando que así dejaremos de sufrir
tanto
O nos refugiamos en el sufrir
Creyendo que en ello hay algún placer
Que nos ayudara a evadir
Y escaparnos
Aunque sea por un rato

Nos amamos tanto
Que la misma vida daríamos por el amado
Por el miedo a perderlo
Y vernos luego, presos en una angustia inconmensurable

Nos amamos más que demasiado

Por eso buscamos alguien que nos ame
Por eso luego, si no nos convence, nos divorciamos

Del esposo
De un hijo
De algún oficio
… de Dios.

Y mira cuánto nos amamos
Que hasta quizá, juzgamos el humilde escrito del que está en el escenario.



amar de un niño

y luego, te empiezas a aburrir de algo…

o de alguien…



ya te acostumbraste.




y vuelves al inicio,



al lugar de donde venías


en donde se suponía te sentías vacío;



sigues vacío.




entendiste que amar era una decisión



y aun cuando sentías


creías que estabas decidiendo,


y cuando sufrías


creías que en verdad amabas



pero no.




añado que amar



es estar de pie, firme con longanimidad

es permanecer con la misma vibración


(y eso también es una decisión)


y no a fuerzas ni por lazo



ni lazo de votos ni de voces



ni de uno ni de otros



——————————————————misericordia—————————————————————–




pero cuando quieras, se puede volver a empezar




-suspiro escénico-




amar es más animal que racional



(vale aclarar, no animal por impulsos


sino animal por natural)



si naturalmente no te nace amar



será necesario que vuelvas a nacer


y transites el camino de la niñez otra vez.



…de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo (…),
…el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de
Dios.

Juan 3.3, 5
…de cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los
cielos.

Mateo 18.3
…de la boca de los niños y de los que
maman, perfeccionaste la alabanza…

Mateo 21.16




Preparando mi leña

Tengo un nudo en el estómago. No entiendo.
Estoy confundida. Estoy aturdida y dolida; pero no voy a ahondar en el dolor.
Tengo que ser valiente, secarme el sudor y las lágrimas, preparar mi leña e ir a adorar… y adivina a quien pondré en el altar…


Te amo demasiado, y nada mejor que darle a Dios lo que más amo. No eres el único que morirá. Yo estoy muriendo también.
Si eres lo que Dios me dio, no hay razón para no rendírselo ahora. Si no se provee de cordero, él te resucitará. Si Jesús no llega a la casa durante la agonía antes de que mueras, ¿podré creer que te
levantará?
Después de tres días, y aunque el hedor a mi alrededor no me deje respirar, haciéndome ver una realidad angustiosa, esperaré verte reaccionar. Tres días de Dios, quién sabe cuánto será…
Empiezo a preparar la leña desde hoy, porque no quiero esperar al “cordero” para empezar. No hay cordero que pueda entregarle a Dios que más ame y más valioso para mí, que tú.
Esto todo, se traduce en morir, ESPERAR; y
mientras, alabar…

Hebreos 12.1-11



Caín

No mutiles el cuerpo de Cristo, de aquel que te salvó
Caín, no asesines a tu hermano, pensando mal de él
Deja de escupir sobre las heridas de tu salvador
No sabes si aquel que ves con desprecio es parte de la mano horadada
La semilla se hará raíz, la amargura contaminará tu entorno
La basura que dejaron a tu puerta, no la patees hacia la casa del vecino
Échala en el bote de basura y olvídalo
Sigue tu camino

La clave para perdonar: Filipenses 3.13b-14

Esperando mi rescate (Basada en el cuento Encerrada, de Ouida Sebestyen)

En mi está la decisión, en ti está el
poder
Mi alma tiene tanto que decirte,
que gritarte, que llorarte, que
sonreírte, que derramarte
Pero mi boca no sabe hablar
Mi alma te añora y necesita sin cesar
Pero mi carne te desprecia, lo digo
llorando
Te ignora
Me siento presa en un envase
Y necesito angustiosa respirarte
Te sufro
Mis ojos te sufren y te lloran
Muéstrame el mundo real, llévame a tu
mundo
Respóndeme cuando te pienso
Y socórreme en mi silencio

Acá estoy, te veo sentado
Dándome la espalda para escribir lo
que susurro a tu alma
Te veo que tienes ojos débiles
Llenos de agua
Me miras y no me ves
Estás a obscuras y el piano de fondo
Te oigo lo que en silencio gritas
Siempre te oigo
Mi niña, ya no llores
Aquí estoy
Tranquila, cierra tus ojos y entiende
que estoy aquí,
Justo en el lugar que me apartaste a
tu lado
Y aunque no te des cuenta, te abrazo y
te siento

Me basta Dios

Me canso de ver gente besándose y exprimiéndose como si
fueran limones sobre taco. ¡Qué aburridos!
¿Por qué no se divierten como
nosotros, con la pasión de la risa y la inocencia? ¿Por qué no se enamoran
jalándose el cabello y haciéndose cosquillas? Parecen cerdos en el chiquero,
ja!
Dichosos nosotros que jugamos como niños, nos reímos de cada
tontería que hacemos y luego nos quedamos dormidos cabeza con cabeza; descubro entonces que de mejor manera supimos decirnos “te quiero”, sin
decirnos nada. 
Me basta que voltees cada tanto y gratuitamente me sonrías con abrigador cariño; dices tantas cosas con ese humilde regalo… Todo lo que ya nos declaramos, todo lo que sabemos que sentimos, me lo recuerdas en ese gesto tan sencillo y primitivo. Me basta de veras.
Me basta Dios, que me llena de amor para no dejarte ir, para que no haya cabida para ningún amigo después de ti.
Si fuéramos hermanos de carne, seríamos gemelos. Si fuéramos vecinos, jugaríamos juntos en la calle. Si estudiáramos en la misma escuela, compartiríamos el recreo. Si fuéramos compañeros de trabajo, comeríamos juntos. Si fuéramos empresarios, seríamos socios. Si fuéramos desconocidos, nos miraríamos y entenderíamos que necesitamos conocernos.

la suma de los abrazos

…a ver, vamos a hacer cuentas…

Cada vez que nos vemos, nos saludamos y despedimos dándonos un abrazo de un segundo. Si nos abstuviéramos de abrazarnos por treinta días, a razón de dos ocasiones por día, que serían dos segundos, sumaríamos entonces un total de sesenta segundos.
Entonces yo pienso…


¿Y si mejor nos dejamos de abrazar superficialmente por un mes para abrazamos en serio un minuto?

Yo me pregunto

las cosas cambian continuamente…
y yo me pregunto
quiero imaginar
cómo cambian las palabras del amigo
para convertirse en confeso enamorado

cómo deja de hablar de la inmortalidad de la lagartija
para hablar de la existencia de los dos

o si en lugar de hablar, escribe
no sé…

me pregunto cómo cambian los gestos del rostro
de aquel bromista incesante
cuando un día decide hablar en serio
sin deporte
con nervios

me pregunto
pienso
cuál es el camino que recorre el desconocido para llegar al altar
en qué momento se fecunda la idea apasionante de ver el rostro del otro, 

acristalado




Vidas descartables

Eduardo Galeano, periodista y escritor Uruguayo
    (Para mayores de 40)

   
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..
    No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.
    Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.
    ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.
    ¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
    ¡Guardo los vasos desechables!
    ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!
    ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos!
    ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!
    ¡Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!
    ¡Es más!
    ¡Se compraban para la vida de los que venían después!
    La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza.
    Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.
    ¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.
    ¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike?
     ¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa?
    ¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
    ¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
    Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura.
    El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
    El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!
    ¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de… años!
    Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)
    No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.
    Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De ‘por ahí’ vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el ‘guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo’, pasarse al ‘compre y tire que ya se viene el modelo nuevo’.
    Mi cabeza no resiste tanto.
    Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.
    Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.
    Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?
    ¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?
    En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!
    ¡¡¡Las cosas que usábamos!!!: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus. Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón. Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón. Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor.
    Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.
    Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!
    Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía ‘éste es un 4 de bastos’.
    Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.
    Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden ‘matarlos’ apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!
    Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: ‘Cómase el helado y después tire la copita’, nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
    Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.
    Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.
    Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. 
     Eduardo Galeano

Espero curarme de ti, por Jaime Sabines

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de
pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me
receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es
bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han
pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con
esa hoguera del amor quemado.
Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos
gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama.
Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: "qué calor hace",
"dame agua", "¿sabes manejar?", "se hizo de
noche"…
Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho "ya es
tarde", y tú sabías que decía "te quiero".
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que
hagas con él lo que tú quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No
sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto
es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

Jaime Sabines