Paseaba por la cornisa y aun no estoy segura si al verte me bajé o me aventé.
Si me bajé, no sé si seguí con la rutina o encontré una razón para seguir.
Si me aventé, no sé si me estrellé o me impulsó a volar.
Si seguí con la rutina, no estoy segura si gané estabilidad o me estanqué.
Si encontré una razón para seguir, no sé si sigo caminando de forma lineal o subo peldaños.
Si me estrellé, no estoy segura si morí o sólo quedé inválida.
Si logré volar a medida que caía, no sé si vuelo por libre o apurada.
Paseaba por la cornisa y entonces te encontré.
No sé si estabas ahí para bajarme o para aventarte también.
Sin duda, todo lo anterior son algunos de los sufrimientos que se padecen cuando se ama.
No hay comentarios:
Publicar un comentario