jueves, 20 de diciembre de 2012

Punto. Y seguido...


No pido la misma cosa tres veces. La primera es informativa. La segunda es recordatorio. La tercera está en el otro; hay que dejarlo ir.
Si alguien se va, no lo voy a buscar. Respeto los cambios de opinión y no poseo títulos de propiedad.
Procuro siempre dar el beneficio de la duda así como espero el beneficio del aviso.
Creo que nada es para siempre debajo de este cielo. Hay cosas que duran más que otras y a veces, más que nosotros.
No intento cambiar la forma de pensar ni del santo ni del homicida. Nunca la idiosincrasia; siempre el paradigma.
Tiene corta vida el fingir pero hacer un esfuerzo por demostrar buenos hábitos puede hacer feliz a alguien.
Encuentro molesto callar por miedo y prudente callar por discreto. Si la declaración de confianza, la audacia de la entrega y la deshermetización de la privacidad es, en tiempos modernos, una intimidación o un tesoro a encontrar, eso aun no lo descubro.
Considero que hablar es igual de importante que reírse, llorar y guardar silencio para decir otras cosas.
Considero que la religión, las drogas y enamorarse, todas de igual manera, fortalecen y ofuscan al ser humano. Pero amar es derecho y deber.
Considero que escribir correctamente es importante en una sociedad civilizada para poder entenderse, y muchas cosas más.
Buscar sinónimos es como aceptar otras ideas.
Poner puntos es como poder concluir lo que se inicia.
Puntos suspensivos, es que hay algo más aunque aun no lo vea.
Dos puntos, que me digas exactamente qué harás conmigo.
Traducir a otra lengua, pensar que a alguien muy diferente puede sucederle exactamente lo mismo.
Una coma, tomar aire para seguir besando o insultando.
Mayúsculas, gritar.
Palabras homófanas, histeria.
Palabras homónimas, sin duda el mismo engaño.
No terminar una frase, el suicidio.
Escribir es, sobre todo, para los que no sabemos hablar.
Punto. Y seguido...


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