Te recuerdo como niña
Siempre dulce, siempre indefensa
Con el característico asombro pueril
Y el pavor a las cucarachas
Te recuerdo rezando
Sin reparar en la falsedad del mito
Solo buscando, a corazón abierto,
Una luz propia que venga de adentro
Inconforme con reflejar la luz de un cuerpo ajeno
Luna satelital, musa común
Esclava de las artes
Manoseada con prosas y versos hasta el hartazgo
Trillada, abusada, gastada…
Mas tú, Luna con mayúscula
Más mortal y temporal que ella
Única entre miles de millones
Irrepetible, nadie con palabras te toca
Nadie te pinta ni te esboza
Nadie puede poner en un frasco
Ni aunque de alabastro sea
El perfume que emana tu espíritu salvaje
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