viernes, 13 de septiembre de 2013

una noche salí a buscarte



Sus labios son siempre tibios a mi piel y mi amor nunca se desvanece ni un aliento, ni un dolor


Mi furia es una angustia equivalente a su valor 


No es arma ni engaño, no es ventaja ni venganza


Es mi fuerza ante la presión a la que me opongo firmemente cuando me hablan de perderlo


Por eso salgo a las calles sin dinero ni defensa, en su búsqueda


Como un perro tras su dueño que sin siquiera esperanza de alimento ni de juego, sólo le queda fidelidad, olfateo e instinto


Me muevo en el frío, los malos pensamientos bailan conmigo 


Me encierro en mi cráneo obscuro y salgo de noche a, por lo menos, encontrar la luz del esfuerzo y el vivir por lo único hermoso que tengo


Retorno a morir el cuerpo por un rato sobre una cama dura en el piso, aguantando el hambre y mi alma salvaje no descansa


Me siento estúpida y algo desnuda por la excesiva confianza en mi aprehensión y sólo pienso si regresará ese o algún otro día, aunque en este momento me sea indiferente el calor de su presencia, sin el cual no sé vivir en paz.





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