Sus labios son siempre tibios a mi piel y mi amor nunca se desvanece ni
un aliento, ni un dolor
Mi furia es una angustia equivalente a su valor
No es arma ni engaño, no es ventaja ni venganza
Es mi fuerza ante la presión a la que me opongo firmemente cuando me
hablan de perderlo
Por eso salgo a las calles sin dinero ni defensa, en su búsqueda
Como un perro tras su dueño que sin siquiera esperanza de alimento ni de
juego, sólo le queda fidelidad, olfateo e instinto
Me muevo en el frío, los malos pensamientos bailan conmigo
Me encierro en mi cráneo obscuro y salgo de noche a, por lo menos, encontrar
la luz del esfuerzo y el vivir por lo único hermoso que tengo
Retorno a morir el cuerpo por un rato sobre una cama dura en el piso, aguantando el hambre y mi
alma salvaje no descansa
Me siento estúpida y algo desnuda por la excesiva confianza en mi aprehensión
y sólo pienso si regresará ese o algún otro día, aunque en este momento me sea indiferente el calor de su presencia,
sin el cual no sé vivir en paz.