Ella me pidió prometérselo
Que yo no muriera sola y solitaria
Que aprendiera a amar y ser amada
Ella me pidió prometérselo
Como me hizo prometer que ni un cigarrillo
De vez en cuando fumara
Así, lo mismo, que nunca te dejara
Me dijo entre lágrimas invisibles
De su temor por los días que vienen
Me hizo pronunciar
Mientras se estremecía su ceño
Que no fuera egoísta
Que siguiera los pasos del alba
A la hora de perdonar
Y antes de cada mañana bajara la mirada
Hace ya un rato que guardo mis motivos
Para quitarle a mi amor los miedos
A mi sentir la maleza que nos ha astillado por
tanto tiempo
Y volver a ver en tus ojos aquel cielo
Limpio y honesto
Despojado y tierno
Y esté mi carne dispuesta
A no olvidar el espíritu que llenan las palabras
Te diría tanto que no tengo
Salen a mi encuentro los recuerdos
Y tomas forma en medio de ellos
Como un ser mágico que no se desvanece
Como un profeta colmado de sueños
Que alimentan mi descanso y todos mis deseos
Siempre, todos
Ella me pidió prometérselo
Que fuera una fiel testigo de tus horas
Que no buscara el triunfo de la riña
Que lo dejara todo pasar
A cambio de deleitarme en tu alma
Ella me pidió prometérselo
Como me hizo prometer
Que no viera pasar el mundo sin un hijo
En donde pueda contemplar repetidamente
La luz de tu mirada
A Gregorio Gómez