jueves, 22 de agosto de 2013

claroscuro



Hoy amanecí con el alma satisfecha
como si el día hubiera culminado en lugar de empezar
En el calor del hombre que me ama
espiada por la luz tibia del alba
con los ruidos habituales de siempre
de una gran ciudad que despierta mucho más temprano
que acelera su pulso para ganar o perder
mientras yo, huelo a especias de cocina mañanera
y me deleito en el oxígeno renovado que mi bosque vecino me presta



Amanecí con una confianza nueva
mecida por la quietud de la seguridad
en una cultura donde no hay seguros ni garantías
pero empapada de misericordia, abundo de vida
junto con los sabores que le dan nombre

Enternecido el corazón, exhalo el aire obscuro, sórdido
Y me animo a abrir los ojos nuevamente
para darle otra oportunidad al universo que me contiene